Haciendo “El Camino Español” dentro de la Expo de Milán

La Exposición Internacional que se celebra este año en Milán se estructura alrededor de la alimentación. Su lema “Alimentar el planeta, energía para la vida” aglutina cientos de países que tienen mucho que decir y que mostrar al respecto.

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Por otra parte, El Camino Español es la ruta histórica que hicieron los Tercios durante el Siglo XVI y XVII  que comunicaba Milán y Bruselas ( y con ellas los territorios de la Monarquía Hispánica en Europa). También El Camino Español tiene algo que contar sobre la alimentación.

Vaya por delante que El Camino Español fue razón de Estado durante su casi un siglo de existencia porque permitió mantener conectados por tierra los territorios de la Monarquía Hispánica (España, Milanesado, Franco-Condado, Países Bajos). Por sus rutas no solo transitaron soldados, también la utilizaron comerciantes y lugareños que vieron cómo los españoles construían puentes o ampliaban caminos (aún no siendo sus países) para acortar los tiempos de las etapas (“Le Pont des Espagnols” en la población francesa de Basse-Rentgen, en Lorena, es un ejemplo de ello que ha llegado hasta nuestros días).

Que esa comunicación abierta en Europa fue fundamental durante aquellos siglos XVI y XVII da buena muestra un ejemplo que vincula la Expo de Milán con el Camino Español:

Fue a través de los Tercios, que transitaban el Camino Español, que los europeos de entonces descubrieron la patata como alimento masivo. Esta planta había llegado desde América, como otras muchas plantas, pero su fruto insípido al paladar de entonces la había relegado a ser sólo una planta “exótica”. Sin embargo que creciera rápido, diera gran cantidad de fruto y que éste saciara, le abrió años más tarde las puertas para poder alimentar a los soldados de los Tercios que empezaron a utilizarla en su dieta diaria mientras recorrían El Camino Español.  De ahí a ser integrada por imitación en la dieta europea, que por entonces atravesaban el difícil siglo XVII (malas cosechas, hambrunas, Guerra de los treinta años,…), fue cuestión de tiempo.

Hay otro alimento, básico en la dieta europea (y mundial), en la que España tuvo un papel fundamental para que terminara llegando a todos los hogares de Europa con el aporte energético que eso supuso. En América se conocía como ‘xocoalt’  y su valor fundamental era que permitía aguantar duras jornadas de camino y trabajo. Estaba hecho a base de la semilla del cacao y con la receta americana se bebía tibio y amargo (y hasta picante). No triunfó mucho cuando, a propuesta de Hernán Cortes, Carlos I lo probó.

Fue en el Monasterio de Piedra (Zaragoza), a principios del siglo XVI, donde se mejoró la receta inicial transformando el cacao, añadiéndole azúcar y sirviéndolo caliente. Lo que se conoce como “chocolate a la manera española”: Espeso, dulce y caliente. Todo un éxito de crítica y público.

Con esos argumentos el chocolate triunfó en la corte Española de Felipe II y de ahí se extendió a todas las Cortes Europeas en las sucesivas décadas. Así Isabel Clara Eugenia, hija de Felipe II, lo llevó a los Países Bajos Españoles (de la que formaba parte la actual Bélgica) donde tomaron buena nota de la feliz receta. Durante más de dos siglos se tomó el chocolate de esta manera hasta que la revolución industrial permitió fabricar masivamente otros deliciosos formatos: los bombones.

Vinculando alimentación, Expo de Milán y Camino Español este año nos proponemos realizar un “pequeño” Camino Español, recogiendo en el Pabellón de España estos dos regalos para hacerlos llegar hasta el Pabellón de Bélgica (que representaría el corazón de Europa) donde entregamos estos dos presentes como ejemplo de algunas de las importantísimas aportaciones que hizo España durante ese fundamental periodo de la Historia.

Un representante del Pabellón de España nos hará entrega de un planta de la fundamental patata, mientras de manos de un representante del Gobierno de Aragón, orgullosa cuna del chocolate, nos hará entrega del semillas de cacao y azúcar. Patatas y Chocolate son elementos básicos y fundamentales en la alimentación sin los que es difícil hacerse una idea de cómo sería el mundo de hoy.

En realidad este “pequeño Camino Español” es el preludio del Camino Español iniciaremos poco después para emular a los Tercios siguiendo la ruta que hicieran en 1595 capitaneados por el Archiduque Alberto (y esposo de Isabel Clara Eugenia) en su ruta hacia Bruselas, donde poco después ambos se convertirían en soberanos de los Países Bajos Españoles, al cederle esos territorios Felipe II a su hija.

Como no solo de comida se alimentan el hombre y la mujer, hay todavía un tercer presente que nos gustaría llevar hasta el corazón de Europa. Éste alimenta el alma (mediante la lectura), que nos enorgullece especialmente y que recogeremos en el Pabellón de España de manos del Instituto Cervantes. Un ejemplar del Quijote.

Y es que en él se habla del Camino Español en el mismo contexto en el que se habla de la Batalla de Lepanto dejando mención expresa de su relevancia. También queremos hacer nuestro modesto homenaje a Cervantes como ejemplo de soldado-escritor, de los que las filas de los Tercios estaban llenas.  Unos soldados que sin las vivencias en otros climas, sin la experiencia de los viajes, de conocer otras gentes y culturas, de viajar a otros países y oir otras lenguas, de leer otros libros y admirar otras construcciones, y sin la determinación, la pasión y las ganas de reflejar lo que veían y pensaban, hubiera sido imposible que escribieran como lo hicieron cediéndonos ese impresionante legado.

Unos soldados que con el paso de los siglos se les recuerda por lo que escribieron más que por lo que eran pero que son, en realidad, partes indivisibles de un todo. Sin lo uno, lo otro no hubiera sido posible. Sin soldados no hay Garcilaso de la Vega, Lope de Vega, ni Cervantes, ni tantos otros…

El Camino Español en Bici 2015

Vaya por delante que este año desde la Asociación de Amigos del Camino Español nos proponemos realizarlo otra vez en bici. 1300 kilómetros durante 15 días para, partiendo de Milán, llegar hasta Bruselas. La ruta, efectuada en 1595, recorría el Milanesado, Saboya, Franco-Condado, Lorena hasta llegar a los Países Bajos Españoles (compuestos por entonces por Luxemburgo, Valonia y Flandes, principalmente). Es decir, recorreremos cuatro países (Italia, Francia, Luxemburgo y Bélgica) mientras conocemos de cerca buena parte del corazón de Europa.

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El Camino Español

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