Los tulipanes holandeses son españoles… seguramente

Comentamos en otros post que la bendita patata la injertaron en el corazón de Europa los Tercios de Flandes en su caminar por El Camino Español salvando millones de vidas. Ahora le toca el turno al tulipán, santo y seña de Holanda. Vaya por delante que hay versión comunmente aceptada de que los tulipanes vienen de Asía vía Austria. El origen no lo ponemos en duda pero nosotros pensamos, y argumentamos, otra vía de llegada a Holanda: a través de España.

En ambos casos el protagonista es el mismo: Carolus Clusius (también conocido como Charles de L’Ecluse), nacido en los Países Bajos Meridionales, un licenciado en Derecho, con una sólida formación en lenguas clásicas, medicina y un excelente botánico.

La vía Austriaca: El embajador austríaco en Turquía, Ogier Ghislain de Busbecq, quién además era un floricultor entusiasta, vio tulipanes cultivados en Adrianópolis. En 1544, cuando regresó a Europa, trajo consigo algunos bulbos a los Jardines Imperiales de Viena. Cinco décadas más tarde, en 1593, Carolus Clusius dejó su trabajo en los Jardines Imperiales (donde estuvo 15 años) para tomar un cargo de profesor de botánica en Leiden, Países Bajos, donde llevó una colección de bulbos de tulipanes. Hay otra versión dice que eran amigos y se la envió desde Turquía a Clusius aunque las fechas no guardan coherencia ya que entonces no las pudo “plantar” en Leiden. En todo caso, la cuestión es que una vez plantadas se las robaron y se generó la tulipanmanía.

La Vía Española: antes de empezar. Un reciente estudio de la Universidad de Córdoba indica que hay presencia demostrable de tulipanes ya en la España del siglo XI.

Clusius que ya es un afamado botánico recorre en 1564 la Península Ibérica en un viaje que dura dieciseis meses. Recala también en Andalucía, donde se pueden ver muchas de las plantas que llegan del nuevo mundo. Ya en el viaje pudo haber visto tulipanes … o no. Sea como sea, en su viaje contacta con eminentes botánicos con los que más adelante mantendría una fructifera relación epistolar y de intercambio de materiales botánicos (el valenciano Juan Plaza, o los sevillanos Simón de Tovar, Juan de Castañeda y Rodrigo Zamorano). “España es extraordinariamente fecunda en bulbáceas y otras plantas exóticas” indica Clusius en uno de sus textos.

En 1593 recala en la Universidad de Leiden, donde durante quince años se dedica a diseñar el “Hortus academicus” de dicha Universidad con plantas raras que solicita en gran medida a sus colegas españoles. Entre ellas estaría el tulipán. Más que robárselas entendemos que, ante la demanda de esa flor, era más sencillo pedir más ejemplares inicialmente hasta poder proveerse de sus propios bulbos y expandir la oferta cuando la demanda creció. Es otra hipótesis, que estaría de fábula que pudiera ser confirmada.

Por cierto, aprovechando la ocasión, tal vez os interese conocer que la primera burbuja económica de la que se tiene constancia tiene como protagonista al Tulipán:

El motivo real del boom de los tulipanes lo tuvo un pulgón. Sabemos que no es muy glamuroso pero el resultado sí que lo era. La enfermedad que transmitía el pulgón “flamenco” hacía que los tulipanes holandeses tomaran colores aleatorios, variados y diferentes. La consecuencia es fácil de adivinar: Todas las holandesas querian tulipanes “especiales” en su jardin. Así que todos los hombres como locos a conseguirlos.

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La fiebre por esta flor se extendió como la pólvora. La demanda por los tulipanes se incrementó de manera exponencial. La oferta no era satisfecha todo lo rápido que era necesario y los precios se dispararon. Al poco tiempo ya se vendía (y compraba) futuros bulbos que no estaban ni plantados. No importaba. La económicamente pujante Holanda de principios del XVII movía fortunas en la compra-venta de ese producto porque la demanda no cesaba de crecer y era un negocio seguro y lucrativo. Había dinero y alegría y la gente lo invertía allí pensando en un dinero fácil y rápido…. Hasta que la burbuja estalló y ya no se vendieron más pisos… esto… tulipanes. Corría la mitad del siglo XVII (1637) en plena guerra de los treinta años y fue el primer caso de burbuja especulativa que golpeó duramente, en este caso, a la economía holandesa durante varios años.

Luego ha habido muchas otras burbujas con otros productos y en otros países. Pero en todo caso, está claro que las personas en lo esencial no hemos cambiado: Todos queremos agasajar a nuestras parejas y (casi) todos perdemos el sentido cuando vemos la opción de conseguir duros a cuatro pesetas. Eso y que los tulipanes holandeses son españoles… seguramente.

El Camino Español

Fuentes:

Clusius Carolus – Charles de L’Ecluse 
www.abc.es

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