Milán: La pieza clave del Imperio Español

El Milanesado y Flandes eran las joyas del Imperio Español. Se planteó varias veces en el seno del Consejo de Estado de Castilla cual era de todas las posesiones del Imperio Español la más preciada. Los sesudos consejeros concluyeron que las más valiosas posesiones no eran ni la plata del Potosí, ni el oro del Inca, sino el Milanesado y Flandes.

Y de las dos, por estrecho margen, el Milanesado resultaba ser la pieza clave de aquel Imperio donde no se ponía el sol. El Milanesado era la puerta que abría a España el corazón de Europa a través de El Camino Español, era el puñal que amenazaba a Francia, el bastión que protegía las posesiones españolas en la Península Itálica y era el primer punto de defensa de la propia España. Así Milán, como capital del Milanesado, se convertía en una plaza absoluta e irremediablemente estratégica. Eso lo cambió todo en aquel Estado durante siglos.

Lo primero, las Murallas (Muro Spagnolo). A mediados del siglo XVI, Don Ferrante Gonzaga, Capitán General y Lugarteniente de Carlos I impulsa una gran obra de fortificación protegiendo toda la ciudad con una muralla de enormes proporciones. La forma final de la muralla era de estrella de doce puntas.

Fue construida con las técnicas más avanzadas de la época y se completó en tan solo once años.

TSR_Sforzesco

El Castillo Sforzesco se convierte, efectivamente, en un Castillo, una Ciudadela fortificada capaz de albergar dos mil hombres como guarnición permanente. La ciudadela incluía un hospital y una farmacia, numerosos talleres, una panadería con dos hornos, una taberna, una “nevera” para albergar hielo, área de almacenamiento de suministros y dos iglesias.

La fortaleza, eso sí, perdió su papel de residencia noble. Los salones ricamente decorados se dedican a usos más castrenses y pragmáticos. El salón con el sugerente nombre de “La Sala del Tesoro”, por ejemplo, se convertiría en la carpintería… gajes del oficio.

TSR_Naviglio

Se construye el Canal Naviglio Pavese y se amplia la dársena. Es Pedro Enríquez de Acevedo, Conde de Fuentes y Gobernador del Milanesado de 1600 a 1610, quien manda la ejecución de esta obra para facilitar la navegación por el Milanesado. Esta construcción tiene consecuencias muy positivas para los habitantes de la ciudad porque facilita las comunicaciones y el comercio interior y exterior.

En el Museo de Arte Antiguo en el Castillo de los Sforza hay un monumento que celebra la finalización de la obra. Es una fuente, como representación de su título nobiliario y por lo tanto haciendo referencia al Gobernador sin nombrarlo directamente.

Milán cambió para siempre. Las construcción de palacios nuevos y ampliaciones y mejoras de edificios son múltiples y de toda índole: El ‘Ospedale Sforzesco’, El ‘Palazzo Brera’, La ‘Rotonda della Bessana’, El ‘Palazzo del Capitano di Giustizia’, El ‘Collegio elvetico’ (ahora ‘Palazzo del Senato’), El ‘Pallazo Crivelli’ , El ‘Palazzo Durini’,… todo esto y más está en Milán y tiene nuestra huella.

D. López

El Camino Español

! Comentario

  1. Fina Berenguel's Gravatar Fina Berenguel
    03/06/2016    

    Buen artículo.

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